El bicentenario de los alcaldes pedáneos (200 años de historia y resistencia)

La institución de los alcaldes pedáneos cumple 200 años, o sea, el bicentenario. Hay mucha historia en su constitución y funcionamiento, con decir que fue el propio Mariscal Toribio de Luzuriaga y Mejía quien la instituyó y le dio carácter de institución y la invistió de la autoridad y tradición.

Según Melchor Montes, alcalde pedáneo del distrito de Restauración, los alcaldes pedáneos proceden de los cabildos de indios teniendo su antecedente en la reducción de indios durante la colonia. Esta denominación peyorativa fue cambiada por el presidente Luzuriaga en 1820-1821 por el de alcaldes pedáneos de los indígenas de Huaraz para cumplir con una sagrada misión de impartir el orden y la seguridad además de preservar las costumbres, usos y sabiduría del pueblo indígena.

Anteriormente, en el caso de Allauca waras, los indígenas fueron protegidos y amparados por la orden religiosa de lo betlemitas a cargo de don Esteban de Castromonte quien vendió la hacienda de Chauvin para el sostenimiento de la obra social de la parroquia y el hospital.

Esta orden religiosa también impartió la educación y la salud de los indígenas, así como mantuvo inalterable el espíritu indómito y contestatario de los lugareños a quienes instruyó en la conservación de las artes y bordados que luego se mantuvieron con el correr de los años.

Durante la rebelión de Pedro Pablo Atusparia (1885), el entonces alcalde pedáneo de Independencia también recibió el apoyo de los alcaldes pedáneos de la parte de Restauración jugaron un papel importante en la lucha; pero siempre respetando los usos y costumbres católicas. Este espíritu compasivo y misericordioso hizo que la ciudad de Huaraz no pereciera durante la toma de la ciudad por los indígenas.

Conforme pasó el tiempo los alcaldes pedáneos se hicieron cargo de apoyar el la labor pastoral de los religiosos habiendo contribuido a la propalación de los catecismos más antiguos escrito en quechua, la primera data de 1780 y la segunda de 1890, aproximadamente y conservan la pureza del runasimi.

Junto a estas reliquias impresas también los alcaldes o envarados preservan las reliquias, imágenes y costumbres andinas las cuales se encuentran hoy por hoy sincretizadas con la religión católica.

Una de estas herencias culturales aldinas son las actuales parroquias asentadas en base a las wakas o templos andinos sobre las cuales se erigieron las iglesias católicas.

Asimismo, durante las festividades religiosas, los alcaldes pedáneos cumplían una labor de buscar a los amancebados, personas que viven al margen de la ley de Dios y de los hombres sin recibir los sagrados sacramentos.

Han pasado 200 años y los alcaldes pedáneos siguen cumpliendo su labor de manera constante y con mucha entrega pese a que las autoridades de la ciudad los desconocen o los menosprecian por falta de conocimiento sobre la herencia cultural que ellos representan al mantener viva, junto con las comunidades campesinas y rurales los usos y costumbres, así como la sabiduría del pueblo y la cultura andina. (Edgar Palma)